Aquí os dejo el artículo que Clínica de Nutrición y Dietética Esther Gil ha escrito para Ideal Salud este mes. En este caso nos centramos en un tema como es el mundo de la pérdida de peso. Os dejo el artículo completo para que lo podaís leer bien y espero que os guste!!!

EMPEZAR UNA DIETA QUE TERMINARÁ ALGÚN DÍA ES LA MANERA MÁS DIRECTA AL FRACASO. PERDER PESO DE FORMA DEFINITIVA CONLLEVA UN CAMBIO EN LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS Y DE ESTILO DE VIDA.

Hoy día, uno de los propósitos que se plantean un gran número de persona tras el verano, después de navidad o cuando ellos consideran que empieza la operación bikini es adelgazar.

Como comentamos en el artículo publicado en Febrero de este año, según un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), una de cada cuatro personas esta insatisfecha con su peso. Aparte, 8 de cada 10 personas que comienzan un plan de pérdida de peso fracasan en el intento.  Otro de los datos más relevantes del estudio, concluye que un 75 % de la población ha intentado adelgazar en algún momento de su vida.

Cada día millones de personas en todo el mundo comienzan una dieta para perder peso. El mundo del culto al cuerpo mueve muchísimo dinero. Cada año aparecen nuevas dietas que se ponen de moda o productos. Encontramos dietas en revistas, en internet o difundidas a través de los medios de comunicación  No olvidemos la tan conocida dieta dukan, que ya por fin  esta pasando de moda o la dieta de la sondanasogástrica, la tan actual dieta alcalina, etc.

Son dietas milagro, que te prometen una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo.

¿Realmente se puede perder peso así y mantenerlo a largo plazo? La respuesta es MUY CLARA: NO.

¿Tan poco nos importa nuestra salud? ¿ O tan pocos conocimientos tenemos de nutrición que nos creemos estas pérdidas de peso rápidas y sin esfuerzo?

Este tipo de dietas, pone en peligro la salud en muchas ocasiones, y al final conducen al fracaso. Están elaboradas por personal no cualificado y carecen de toda evidencia científica. En las primeras semanas, se produce una pérdida importante de peso, a base de agua y masa muscular, en lugar de grasa que es lo que se debe perder para ganar salud, aparte de por estética. La masa muscular se pierde, ya que al ser dietas por debajo de las calorías que el organismo necesita para funcionar correctamente, se pone en marcha un proceso de destrucción de masa muscular para dar al organismo una energía extra para que pueda funcionar. La pérdida de masa muscular, lleva consigo una pérdida de agua, y podemos observar en la báscula que estamos teniendo unos resultados espectaculares.

Y así nos olvidamos que , lo importante no es lo que indique la báscula, sino que bajemos de grasa que no necesariamente implica bajar de peso. Lo importante es conseguir un porcentaje de grasa dentro de los márgenes adecuados para la edad de cada persona. Perder grasa implica perder volumen (una mejora a nivel estético) pero sobre todo se gana salud y calidad de vida. En cambio perder peso, si es en forma de músculo y agua, implica flacidez y problemas de salud.

Como estas dietas en el tiempo, son inviables, ya que, a parte de monótonas, no permiten compaginar una vida social, al final la persona termina abandonando. Y enseguida, viene el efecto rebote o “yo-yo” que se produce cuando se abandona la dieta. En cuanto la persona vuelve a comer con normalidad, en la mayoría de los casos, el peso se recupera rápidamente. ¿Por qué? El ayuno pone en alerta al organismo y éste se pone a la defensiva. Hemos estado enseñando al organismo mientras realizábamos nuestra dieta restrictiva a ahorrar energía y a trabajar por debajo del metabolismo basal. Por ello, ahora, el quiere ahorrar y lo acumula todo en forma de grasa. Aparte, no hemos aprendido hábitos alimentarios correctos y hay mucha ansiedad por alimentos que han estado prohibidos durante un tiempo. Y por supuesto, estas dietas provocan a corto y largo plazo problemas de salud. Deficiencias de vitaminas y minerales, sobrecargas renal y hepática en caso de dietas hiperproteícas, pérdida de masa muscular, ganancia de grasa por efecto rebote, sensación de fracaso a nivel emocional o incluso pueden derivar en trastornos de la conducta alimentaria.

Repito ¿Tan poco nos importa nuestra salud? ¿Estamos dispuestos a adelgazar a cualquier precio? ¿Realmente nos creemos lo que nos prometen?

En consulta, mi experiencia me dice, que la mayoría de las personas que acuden para adelgazar te dicen que ya lo han probado todo. Cuando les realizo una historia dietética para conocer sus hábitos alimentarios, se puede ver como te diferencian entre lo que hacen cuando están a dieta y cuando no están a dieta.  como comen cuando están a dieta y cuando no están a dieta. Cuando están a dietas su alimentación se basa comer carne y pescado a la plancha con ensalada o tomar batidos. Al poco tiempo, por navidades, bodas, verano, cansancio o aburrimiento, terminan volviendo a sus anteriores hábitos y recuperan el peso.  Esos son la mayoría de los testimonios que yo escucho en una consulta. POR FAVOR, DEJEMOS DE DECIR ESTOY A DIETA O NO ESTOY A DIETA.  

Tal vez, en colegios y a lo largo de nuestra vida, no se nos ha brindado  la información adecuada de la importancia de una correcta alimentación, y nos han llenado la cabeza de mitos como que la fruta después de comer engorda, que los hidratos de carbono engordan, y un largo  etcétera.  Toda esta información errónea que tenemos en la cabeza, es decir, el escaso conocimiento de nutrición que sufrimos, provoca que una y otra vez probemos una y otra dieta milagro, que al final conduce a otro fracaso más y a poner en peligro nuestra salud.

Lo importante para perder peso es comprender que A DIETA no se pierde peso, sino mejorando los hábitos alimentarios, incorporando el ejercicio físico, durmiendo las horas adecuadas y teniendo unos niveles de estrés o ansiedad controlados.

Hay que entender que cualquier dieta que implique ingerir una cantidad de calorías muy baja puede poner en peligro la salud y supone a la larga un efecto rebote,  o cualquier dieta que implique restringir determinados alimentos como pasta, arroz, etc.

Es imposible estar a dieta toda la vida, por lo tanto cualquier dieta que empecemos conllevará a un fracaso.

Por lo tanto, ¿Por qué nos nos centramos en aprender a comer bien? VAMOS A CENTRARNOS EN UNA REEDUCACIÓN ALIMENTARIA Y EN UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE. Lo importante es seguir un plan de alimentación adaptado y personalizado a cada persona, a sus gustos y estilo de vida. Así es posible perder peso de forma definitiva y no recuperarlo porque estamos aprendiendo a comer bien y lo que nos gusta. Y al mismo tiempo, podemos compaginar este plan de alimentación con nuestra vida social. Aparte, llevar una alimentación correcta y equilibrada es fundamental para conseguir un óptimo estado de salud físico y emocional, así como prevenir enfermedades y vivir más años y con mayor calidad de vida.

Esta claro que la obesidad, que es una acumulación excesiva de grasa, causa no sólo un problema estético, sino también de salud, sobre todo cuando la grasa se acumula a nivel abdominal. Esta grasa incrementa el riesgo de padecer enfermedades como diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular o diferentes tipo de cáncer como mama o colón. No obstante, no podemos perder peso a cualquier precio, realizando dietas restrictivas, ya que al final con el efecto rebote conseguimos un mayor exceso de grasa al inicial, así como problemas de salud como hemos comentados anteriormente.

En la pérdida de peso, la ingesta debe ser inferior al gasto pero pero eso no implica que no podamos comer pasta, arroz, legumbres, sándwiches, etc. Es comer de todo, pero controlando las raciones. Perder peso no implica no poder salir el  fin de semana a tomarse unas cervezas con unas tapas o un helado. El problema es cuando yo tengo excesos todos los días.

Lo importante es comer de todo, 4 o 5 veces al día, con un reparto adecuado de nutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas). Entender que la base de la alimentación deben ser los hidratos de carbono y deben estar presentes en todas las ingestas. Elegir lácteos desnatados e incluir a diario frutas y verduras, utilizar el aceite de oliva como grasa principal pero controlando su consumo, etc.  

Y por supuesto controlar el comer emocional, no utilizando la comida como refugio ante determinados problemas como tristeza, ansiedad, aburrimiento, etc.

Aparte, para incrementar el gasto, podemos ayudarnos tanto del ejercicio físico cardiovascular (andar, correr, etc.) como de una vida más activa, subiendo las escaleras en lugar de coger el ascensor, yendo a los sitios caminando en lugar de en coche o transporte público, etc.

Otro factor a tener en cuenta, es el sueño. Es importantísimo un descanso de al menos 6 horas seguidas para que haya una correcta regulación de hormonas como la grelina encargada de avisar al cerebro cuando es la hora de comer  y la leptina encargada de avisar al cerebro cuando esta saciado. Una mala regulación rovoca una mayor tendencia al picoteo y más sensación de hambre y una peor regulación de la glucemia.

En definitiva para perder peso de forma definitiva y saludable, HAY QUE DECIR NO A LAS DIETAS. Y plantearse un cambio de estilo de vida. Esto implica por supuesto un esfuerzo y un compromiso. Es decir, implica dejar de llevar el estilo de vida y alimentación que teníamos, cambiar el chip de no estoy a dieta, sino voy a reeducarme y aprender a comer de una forma diferente. Sé que la pérdida de peso va a ser más lenta, pero esta vez será de forma definitiva porque habré aprendido a tener un plan de alimentación que me gusta, adaptado a mis gustos y estilo de vida junto con una vida social. Sé que tengo que hacer para bajar de peso y también para luego mantenerlo a largo plazo Eso sí, el compromiso es fundamental y plantearse un objetivo. Y pensar cada día los efectos beneficiosos que voy a conseguir cuando haya alcanzado mi objetivo. Eso es lo que nos va a mover al éxito, el como nos vamos a sentir, que vamos a conseguir. Esto nos dará la fuerza para realizar los cambios y por fin instaurarlos en nuestras vidas.  Es importante, plantearse un objetivo, tener una motivación o motivaciones para conseguir ese objetivo, plantear un plan de acción y estar dispuesto a pagar los precios o vencer los obstáculo para conseguir ese cambio en mi vida, esa reeducación alimentaria “NO DIETA” que me permitirá alcanzar mi objetivo junto con un estilo de vida saludable.